Descartan la explosión del celular en el incendio que dejó cinco personas muertas.

25 Ago Descartan la explosión del celular en el incendio que dejó cinco personas muertas.

Una sobrecarga en el sistema eléctrico, de acuerdo con los investigadores del CTI, habría originado las llamas en la sala de la vivienda.

Expertos del grupo de Incendios y Antiexplosivos del CTI de la Fiscalía iniciaron una investigación para establecer las causas de la deflagración dentro de una vivienda, que cobró la vida de tres adultos y dos niños.

Esta emergencia, que enluta a Santander, se registró en la madrugada de ayer en la residencia de la familia Salazar Salazar, ubicada en la calle 19 con carrera 11C del barrio Rosales, en Floridablanca.

Las víctimas, de acuerdo con las autoridades, fueron identificadas como José Antonio Salazar Salazar, de 81 años; su hija Luz Adriana Salazar Salazar, de 33; su esposo Sergio Carreño Plata, de 38 años; y dos pequeños de 8 y 3 años.

Betsy Pérez, vecina de los fallecidos, informó que esta familia es procedente de Manizales, Caldas. “Les decían los ‘Paisitas’. Llevaban más de 15 años en Rosales. Eran unos amigos geniales y los niños unos angelitos”.

De Luz Adriana se conoció que laboraba en la sucursal del banco BBVA en Provenza y su esposo, quien era oriundo de Zapatoca, en una ferretería. Los dos niños estudiaban en el colegio Éxodo.

Los cuerpos de los cinco fallecidos fueron trasladados a la morgue del Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, seccional Bucaramanga.

Relato del sobreviviente

“Es injusto que algo así suceda…”. “Ellos se acostaron a dormir y amanecieron muertos…”. “Nadie pudo hacer nada…”. Estas expresiones se repetían ayer en medio del dolor, el llanto y la impotencia en el barrio Rosales, en Floridablanca.

Esto luego de que ayer un voraz incendio cobró la vida de cinco personas. Esta familia estaba conformada por José Antonio Salazar, de 81 años, oriundo de Caldas y quien desde hace varias décadas se radicó en Floridablanca.

Este adulto mayor descansaba en el segundo piso de la residencia. Agustín Salazar Salazar, su hijo, (el único sobreviviente) dormía en otra habitación.

En la tercera planta estaba su hija Luz Adriana Salazar, 33 años, acompañada por Sergio Carreño Plata, de 38, su esposo, de cuya unión nacieron dos niños, de 3 y 8 años.

Pasadas las 2:00 de la mañana, cuando José Antonio Salazar y su hijo escucharon un estallido. Ambos creyeron que el ruido provenía de la calle y no prestaron demasiada atención. Pero los ruidos seguían. Entonces el adulto mayor se levantó para verificar qué ocurría.

– “Es un incendio”, gritó.

Mariela Pacheco, compañera sentimental de Agustín Salazar Salazar narró a Vanguardia Liberal que al escuchar a su padre, Agustín alertó a Adriana y Sergio.

“Ella alcanzó a bajar hasta la mitad de las escaleras y se devolvió. Les dijo ‘voy por los niños’ y se dirigió a la última habitación…”, relató.

Esto fue lo último que se conocía de la mujer que trabajaba en una entidad bancaria de Bucaramanga. Luego las autoridades la encontrarían sin vida con sus hijos y esposo.

Entre tanto, en el segundo piso, Agustín Salazar Salazar, intentaba buscar la forma de salir con vida con su padre.

“Él (Agustín) buscó salir por el patio. Intentó arrastrar al papá, pero se enredó. Lo dejó en el segundo piso. Decidió ir al patio y buscar una sábana. La mojó para ponérsela en la nariz e intentó devolverse, pero el fuego no lo dejó. No había por dónde. Las llamas estaban en la salida…”, agregó Mariela Pacheco.

Ante los intentos fallidos de sacar a su padre. Agustín decidió saltar un muro e ir en busca de ayuda de sus vecinos.

Los llamados de auxilio

Un residente del barrio aseguró que “nosotros oímos una fuerte explosión. Tal vez fue la moto que guardaban en la sala al ser alcanzada por el fuego. Eran las 2:38 a.m. cuando salimos y todavía no estaban los bomberos. Ellos llegaron como a las 2:54 a.m.”.

Rápidamente, la comunidad sacó extintores, cubetas, mangueras para controlar las llamas, pero fueron insuficientes. Minutos después, arribó la primera máquina del Cuerpo de Bomberos de Floridablanca.

Betsy Pérez, allegada a la familia y madrina de uno de los menores fallecidos, manifestó que se registraron demoras por parte de este organismo de socorro. “Los bomberos llegaron, pero no ingresaron a la casa. Aseguraban que por protocolo. Se demoraron como 15 a 20 minutos en llegar y luego otro más mientras se cambiaron…”.

Hacia las 3:00 de la mañana, según narran testigos, los bomberos empezaron a combatir las llamas. Ante la imposibilidad de ingresar al predio por la puerta, los socorristas decidieron adentrarse por el tejado para controlar el fuego que amenazaba con pasar a viviendas contiguas.

Cuando la deflagración estuvo controlada, un grupo de paramédicos ingresó a la casa. Desafortunadamente ya no había nada que hacer.

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